Historia del Municipio
Historia del Municipio
![]() |
El "Pont de l'Ase" y la Vía Augusta romana son los restos arqueológicos más antiguos que encontramos en La Pobla Llarga. Existen recuerdos de los musulmanes, pero fue Pere d'Esplugues, arcediano de la catedral de Valencia, quien edificó y pobló el lugar, al obtener este privilegio del rey Jaume II, en 1317.
Originariamente se denominó Pobla d'Esplugues, Pobla de Torrehermosa y, finalmente, Pobla de l'Ardiaca, precisamente por ser nombrado ardediano su primer señor. En el siglo XVI adquirió la denominación actual de La Pobla Llarga.
Entre 1347 y 1348 la Guerra de la Unión llevó a esta población a la denominada “batalla de la Pobla d'Esplugues”; durante las Germanías, en 1522, murieron a manos “dels agermanats” el señor vigente, Joan Corts, y muchos pobletanos.
Durante la guerra de Sucesión, la Pobla Llarga se alió con los “maulets” y por ello fue víctima de la represión borbónica: el topónimo se castellanizó, perdió la independéncia municipal, y pasó a depender de Carcaixent –situación que acabó con las Cortes de Cadiz-, fue cargada con fuertes impuestos y algunos de sus vecionos fueron exiliados. Si bien en 1646 La Pobla Llarga tenía alrededor de 300 habitantes, a finales del XVIII a duras penas sobrepasaba los 400.
Este escaso crecimiento demográfico, motivado por las fiebres tercianas que desde finales del XVII afectaron a buena parte de las poblaciones de La Ribera, se corresponde con un lento crecimiento económico, que no se superó hasta que en el siglo XIX se desecaron las tierras pantanosas, hecho que posibilitó la introducción de nuevas plantaciones -hortícolas y citrícolas, principalmente-, con lo que se fue entrando en una fase de prosperidad económica, y la población se quintuplicó en poco más de cien años.
En 1919, un año especialmente conflictivo, La Pobla Llarga fue escenario de un importante enfrentamiento entre obreros y la Guardia Civil, que ponía de manifesto las miserables condiciones de vida de los trabajadores del campo; en el mes de julio, la Guardia Civil y algunos propietarios dispararon contra una manifestación, con el resultado de cinco obreros muertos y seis heridos, al tiempo que eran detenidos cuarenta y seis manifestantes.




